No Tienes Corazón

14 abr

Hola!! Aquí os dejo un vídeo de Café Quijano, grupo español, de 3 hermanos, originarios de León, en esta oportunidad, junto al grande Joaquín Sabina.

Espero que os guste!!!

Viviendo en un pueblo de España

28 mar

Hace tres años que hemos decidido, junto a los míos, vivir en un pueblo, relativamente pequeño, de las afueras de la ciudad de BCN, luego de haber vivido toda mi vida, en ciudades grandes, de muchos habitantes y de relativa importancia dentro del país.

Y justamente estos días estaba analizando las ventajas y desventajas que había tenido el cambio, cómo me sentía, cuál había sido la experiencia y la adaptación.

Pues os voy a contar. Para situaros, es un pueblo con 70.000 habitantes, su fisonomía es muy verde, rodeado de montañas, de hecho, está EN la montaña. Ya aquí, tenemos la primera gran diferencia con las grandes ciudades. Puede que éstas cuenten con muchos jardines, mucho verde, como pasa en Londres, por ejemplo, pero no dejan de ser tumultuosas, ruidosas, transitadas, algunas, con tráfico caótico, en fin que tranquilidad….poca. Claxons y ambulancias o bomberos, acompañan todo el día y la noche.

A diferencia, en los pueblos, te despiertas con el canto de los pájaros, el sol entrando por la ventana o la lluvia golpeando en las claraboyas. Todo eso, es muy difícil de conseguir en la ciudad, donde sobra el cemento, las calles, se mezclan unas con otras o la ventana del vecino parece un cuadro en la pared de tu piso.

Otra ventaja que he empezado a experimentar desde que vivimos aquí, es que podemos decir que “casi” todo el mundo te conoce, te reconoce, te saluda, comparte, te ayuda, te considera, aprende a confiar en ti y no acabas siendo uno más del montón o enterándote quién es tu vecino del rellano el día en que éste se traslada.

El hecho de que vivamos en una urbanización, hace mucho porque, especialmente en verano, se comparten muchos momentos en la piscina, en el jardín, tomando el sol o simplemente, leyendo un periódico. Ahí debo decir que me lo paso bomba con Núria, Laura, Magda, Marta, Ana y sus maridos. Y como si esto fuera poco, en una urbanización que está justo enfrentando a la nuestra, se han mudado unos amigos que trabajaban con nosotros en Altai, Eduardo y Ana, así es que, aprovechamos que aunque perdamos el último autobus no lo necesitaremos, jajaja!!! y nos hacemos unas sesiones de café y pasteles, algunas nochecitas o en su casa o en la nuestra.

Es muy normal también, que te encuentres con gente conocida, andando por el pueblo, haciendo un café o en el banco. Que el chofer del autobús te salude, que te hagas “amigos” que viajan siempre a la misma hora que tú y acabes debatiendo las últimas noticias de actualidad, mientras compartes el recorrido.

Es así, que yo misma, he aprendido (y celebro haberlo logrado) a relacionarme con gentes de muy diferentes niveles (etario, socio culturales, etc.) que en una ciudad más grande no se me hubiera ocurrido ni darle los buenos días.

Ya que estamos en tema, os diré cuántos “amiguetes” me he hecho viajando hasta la tienda cada día: Marti y su marido Miguel, Guillermina, la holandesa, Anna, que me recomendó la asistenta que tengo, Carmen, cariñosa como pocas, Carlos y Rosa María, pediatra él, ella profe, que además viven en la misma Urba, María, que me hace acordar a una tía lejana que vivía en Lomas de Zamora y que se llamaba Aurora, otra Carmen y su marido Antonio, Montse, que viaja cada día a cuidar a sus padres mayores, Rosa,madre de un actor muy conocido, Eduard Farelo, que la echábamos de menos unos meses que había estado pachucha y no salía y alguna que otra viajera esporádica, que contribuye a que no me quede sin hablar.

Todos compartimos el gusto de sentirnos escuchados, esperados cuando no nos vemos y representados como un trocito, en el día a día de los otros.

Luego, están mis vecinos de calle donde tengo la tienda, Pedro y Angelita, que son los dueños de la cafetería de la esquina y me preparan una tostada, con mantequilla y mermelada, cortada en cuadraditos para que acompañe mi café matinal, Marta, que me vende las chuches para mis nietos, Natalia, que lucha con su zapatería y María, mi peluquera, con quien compartimos anécdotas del “negocio” y flipamos con las ocurrencias de las clientas y por supuesto, el resto de los comerciantes de la zona que nos encontramos, cada tanto, en las reuniones de nuestra Asociación.

Todas estas, son experiencias nuevas para mí, que hoy llegan a colmarme porque hacen que, de este modo, la inclusión sea mucho más fácil y plenamente activa y que el mito de que en la gran ciudad tienes de todo, cae inmediatamente cuando compruebas que, hoy en día, en estos pueblos, no echas a faltar de nada, porque tienes todo lo que necesitas muy a la mano.

¿Estaríais por el cambio? Contad vuestras experiencias o comentad qué os parece.

¿Todo tiempo pasado ha sido mejor?

28 ene

Estoy cansada de la gente que solo vive imaginando lo que “podría haber sucedido si hubiera”….o haciendo referencia permanente a su pasado, “cuando yo era”, “cuando yo estaba”…

Creo, en mi modesto entender, que ese pasado que se añora, tiene el “engañoso” encanto de lo “seguro” y digo seguro, por llamarle de algún modo, a una acción que ha sucedido y la estoy mirando en en presente, con un espejo retrovisor.

Pero ésto, ¿Qué implica? Implica que, si se vive en el pasado, no hay que “jugarse” por el presente, no hay que luchar, no hay que pensar, no hay que resolver situaciones, con todos los riesgos que ello conlleva. Se trata pues, de una constante vuelta a lo imaginario que aleja cada vez más de la realidad.

También puede ser que en un afán perfeccionista, intentemos continuamente perdonarnos los errores cometidos o salvarlos a destiempo: “si me viera nuevamente en esa situación, actuaría de forma totalmente diferente”… ¿Será así realmente? Creo que es un juicio erróneo.

Hoy, aquí y ahora, se piensa que se hubiera actuado de forma diferente porque hoy, aquí y ahora, se cuenta con una experiencia, con una visión, fundamentalmente con el paso del tiempo (que también tiene su enseñanza) y hasta con un entorno distinto, que hacen que se nos ocurran y podamos ver, otras maneras de reaccionar.

Al mirar hacia atrás, se autoinvalida vivir el presente, con toda su magia, su turbulencia y su oportunidad constante de modificación y lo que es todavía peor, se hace imposible planificar un futuro lleno de proyectos que mantienen vivo al ser humano.

A propósito, os dejo una frase de Deepak Chopra, como siempre, para reflexionar: “El pasado es una historia y no existe”.

¿Qué le pediremos a Papá Noel?

11 dic

Llegan estas fiestas y el mundo se transforma, se ilumina, se adorna, se prepara especialmente. Y no es para menos, por un lado, para los que somos católicos, lo primero es celebrar el nacimiento de Jesús y luego, celebrar el fin de un año y el comienzo de otro. Estas festividades, merecen todas una adecuación especial, por ello, todo lo externo que mostramos en ese escaparate que puede ser nuestra calle, nuestra casa, nuestro despacho y nosotros mismos.

Pero…¿qué pasa por dentro? ¿qué deseos más íntimos tenemos para el próximo año?

Bueno, pues yo voy a dejar aquí los que tengo yo, que voy a pedir a Papá Noel (junto con y para mis nietos, Mateo, Manuela e Inés) y que hoy quiero, anticipadamente, compartir con vosotros. Tal vez, si alguno lo quiere compartir de verdad conmigo, hagamos más fuerza y logremos que se nos cumplan.

Lo primero, quién diría lo contrario es una bolsa llena de salud para todos los míos. Y cuando digo míos, son todas aquellas personas que forman parte de mi vida.

Luego, pediría lo que creo que le falta al mundo: cantidades industriales de AMOR, COMPASIÓN y sobre todo, ganas de volver a los valores básicos del ser humano, empezando por la HONESTIDAD, la HONRADEZ, la COMPRENSIÓN y la EMPATÍA. Llegar a entender finalmente, de una vez por todas que la vida no empieza y acaba en UNO, que la SOLIDARIDAD ha de ser algo diario y no, lo que llama la atención cuando la gente se entera que yo colaboro y “queda bien” y que el BIEN COMÚN está por encima de la AVARICIA y la DESMESURA que vemos continuamente.

Y sobre todo, que me siga dando fuerzas para seguir luchando, que me ayude a aceptar lo que viene y disfrutarlo y que me conserve el sentido del humor que es lo que me permite ver la vida con otros ojos, dándole menos vueltas a los temas para hacer el camino más sencillo.

A propósito, os dejo un cuento zen que dice así: Está un alumno obsesionado con la muerte y, angustiado, le pregunta a su maestro, “¿Cómo se enfrenta uno a ella?” El maestro se queda pensativo y le contesta “Mira, cuando uno se tiene que morir, se muere”
Pregunta: ¿Por qué meneamos tanto las cosas y no hacemos lo que hay que hacer en cada caso? Este es otro de mis deseos que pediré este año.

Un abrazo para todos desde lo más profundo de mi corazón y toda la felicidad del mundo para el estupendo 2013 que está por llegar!!!

Más música

20 nov

Albert Hammond, es un cantante inglés que ha destacado sobre todo en las décadas del 60 y 70 y ahora, ha reeditado muchos de los temas que le han hecho famoso.

Aquí he seleccionado uno que a mí me parece muy bueno. A ver si os gusta: “It never rains in Southern California” o lo que es igual a “Nunca llueve en el sur de California”.

Un pequeño paraíso llamado Andorra

20 nov

Hace ya diez años que, por razones personales, visito con cierta frecuencia este pequeño Principado. Siempre me han llamado la atención éste y el resto de estos países en miniatura que se encuentran en Europa y les he comparado con una pequeña cajita de música.

Andorra tiene el paisaje que requieren mis ojos, sus montañas verdes en verano y nevadas en invierno, sus valles con unos lagos cristalinos que son los que aportan música a esta cajita.

El crecimiento que ha tenido en estos diez años, es asombroso y junto a ese espacio en medio de los Pirineos, se levantan hoy Centros Comerciales estupendos, pistas de esquí y centros termales por doquier.

Os propongo que cuando estéis por aquí, no dejéis de daros un paseo por el Principado, tal vez pueda acompañaros y volver a disfrutar de tanta naturaleza junta.

Un escritor inmejorable

18 nov

Es cierto que a fuerza de leer mucho, a veces, sucede que acaban gustando diferentes estilos, no sólamente de escritura sino de temas y por ende, diferentes escritores. También, muchas veces me he preguntado cómo es posible que gusten temáticas tan opuestas y sin embargo, se llega a la conclusión que todo es posible y te enamoras de un escritor porque su dialéctica es digna de admiración, su vocabulario, vasto por donde lo leas y la riqueza de sus textos, incomparable. Puede que algunos te sirvan de mero entretenimiento, lo cuál no deja de ser muy válido, como que otros añadan a ésto una profundidad que sirva para tu propia reflexión y crecimiento interno.

Dentro de toda esta descripción, hay un nombre que merece un acápite aparte: Fernando Sanchez Dragó (Premio Nacional de Literatura, Premio Planeta, Premio Ondas, etc., etc.). He leído casi toda su bibliografía y toda, sin excepción, produce en mí una satisfacción indescriptible. Primero, porque transcurre en su gran mayoría, durante la pos guerra civil española y eso trae a mi memoria las andanzas de mi familia, luego, porque la riqueza de expresión de sus textos, el uso que le da a los sinónimos descriptivos y la opulencia del relato, no hacen más que ayudarte a sumergir en él como si de un participante más se tratara.

Os recomiendo cualquiera de sus libros, porque valen la pena, pero en especial, sus memorias, “Esos días azules”, porque es un paseo por la vida de alguien que, por sobre todas las cosas, lleva la libertad en el alma y dicho por él, que tiene hoy 73 años, “sólo le falta ir a la Luna”.

Un deleite.

¿Suspendidos en Comunicación?

18 nov

Mucho se habla y poco se pone en práctica. Ya hace varios años que se están llevando a cabo diferentes reformas en todos los niveles educativos, pero ninguna de ellas, al menos que yo sepa, ha tratado profundamente y como asignatura a impartir, “el arte de la buena comunicación”.

A pesar de que una gran parte de nuestro tiempo la pasamos “tratando” de comunicarnos con alguien y a pesar también de que, quien consigue tender ese puente entre él y los demás, tiene andado una buena parte del camino hacia la realización personal, no se le acaba de dar la importancia que realmente tiene en este mundo basado casi únicamente en la interrelación personal.

Si vemos cómo responde la sociedad en este punto, tampoco suple la falta de orientación educativa. Es entonces que se ven los errores comunicacionales como los desencuentros, las conversaciones que no llevan a ninguna parte, temas que no se afrontan, personas que hablan más de lo que escuchan aunque lo que digan no sea mejor que su silencio, etc.

Es cierto que las condiciones actuales, no ayudan, empezando por la falta de tiempo, que es un obstáculo real. Otro de los impedimentos, suele ser una tendencia generalizada a amarrarnos a las posiciones, costumbres, ideas y opiniones propias y desmerecer las ajenas, por falta de voluntad para generar un diálogo que nos permita llegar a acuerdos e inclusive, crecer, aceptando que la postura del otro, que no se nos había ocurrido, puede sumar a la nuestra.

Dice el experto en comunicación Kevin Hogan, que el buen comunicador, cultiva la curiosidad, se interesa por aquello que los demás piensan o sienten, aún en los casos en los que no exista afinidad. Quizá sea, la empatía, una de las claves para establecer la conexión entre las personas y entendernos “en las diferencias”.

Para ésto, no hay más que una receta: ser justo en las proporciones de cuándo hablar y cuándo escuchar, qué es lo que hay que decir y qué es lo que conviene callar y sobre todo, cuál es el verdadero valor de un gesto, una mirada, un silencio o la palabra.

La Verdadera Riqueza

28 oct

Con los años, uno va aprendiendo a valorar determinadas cosas, que, como suelen ser de presencia cotidiana, pueden llegar a pasar desapercibidas o a pensar que es casi una “obligación” de la vida el haberlas obtenido. También con los años, uno va cambiando el valor de esas cosas y finalmente, acaba todo en su lugar.

Así es como he aprendido a valorar lo que la vida me ha ido presentando, muchas veces, sin buscarlo o sin esperarlo: unos trabajos placenteros, un espacio que me acoge, un lugar en el mundo y cuando digo mundo, es mundo, es decir, MI lugar es el mundo, resida donde resida, una familia que me acompaña, con la que he conseguido crecer, que me apoya, me alienta, me anima y me hace inmensamente feliz, unos amigos (pocos pero muy reconocidos) que han contribuido a definirme y convertirme en la persona que soy hoy y una paz interior que no pensaba que se alcanzaría.

He aprendido también a que la riqueza no pasa por tener unos cuantos millones de cualquier moneda en el banco, sino que la mayor fortuna es aprender a disfrutar de los pequeños detalles que he descrito, del apoyo, el respeto, el aprecio y la complicidad de la gente que me rodea y de los que van entrando en mi vida por las distintas circunstancias que me han tocado vivir: el saber que nunca estaré sola.

Esta seguridad, me ha permitido ser un poco valiente y atreverme a vivir planificando, proyectando e imaginando que este camino no tiene fin, porque la compañía de la gente que has seleccionado para que te acompañe es la verdadera Riqueza de la vida.

Todas las personas que tengo a mi lado, son “elegidas” y me acompañan, aunque algunas están lejos, en mi día a día, me ayudan a sonreirle a la vida, a quererme, a no ser tan exigente conmigo y sobre todo, a aprender.

En momentos algo difíciles como los que está atravesando el mundo, lo importante es tener y crear relaciones sinceras, partiendo de la base que el altruismo, el amor y la alegría verdaderos son muy necesarios para poder seguir adelante.

La Difícil Tarea de Educar

23 sep

Cuando fui madre por primera vez, hace ya bastante tiempo (no diré cuánto para no revelar la cantidad de años de mi primera hija, jaja!!) me dí cuenta en ese momento, que “Ser Padres” es la única carrera en la que primero uno se gradúa y luego empieza a estudiar. Y las pruebas y experimentos, se hacen con seres vivos!!!!! Y esos seres vivos, además, tienen sentimientos y vienen al mundo con todas las capacidades en blanco y nos los entregan para que nosotros, sí, nosotros, seres imperfectos, los eduquemos.

Vaya reto. Creo, firmemente, hoy más que nunca, luego de haber finalizado la crianza (no estoy segura) de mis tres hijas, participado en la de mis cuatro sobrinos, espiado la de muchos hijos de amigos y hoy, mirar con un catalejo la de mis nietos, que muchas parejas, antes de proceder a la concepción, deberían pensárselo aunque sea un poco y sobre todo, hacerse muchas preguntas, en cuyas respuestas, seguramente encontrarían la llave para seguir o no adelante con ese proyecto.

Os preguntaréis, cómo es que se me ha ocurrido escribir sobre este tema. Vale. Os cuento. A partir de tener la tarea de madre “semi cumplida”, uno va por el mundo con otra visión, entonces, comparto, veo, observo y muchas veces me muerdo la lengua y pongo una sonrisa, la falta de sentido total que tiene un alto porcentaje de padres frente a esta tarea de educar, que por algo la llamo difícil. Pero que por difícil que sea, una vez que nos metemos en ella, la tenemos que llevar adelante y adecuarnos, sobre todo a la época en la que vive el niño y en cómo prepararlo para el futuro que le tocará compartir.

Y cuál es la conclusión a la que llego: pues que lo que de verdad interesa para relacionarse, esa capacidad de manejo de nuestras emociones, esa preparación para sortear obstáculos, ese saber estar con otros, entendiendo que hay otros en el mundo y que no somos nosotros el eje de todo, esa tolerancia que nos lleve a aceptar la pluralidad en la que vivimos, me atrevo a decir que pocas son las personas en las que se perciben estas cualidades y por ende, es imposible que transmitan algo que no tienen.

Y esto, va más allá de las buenas maneras, aunque también. Porque es muy desalentador ver un niño de 7 años (hoy en día a esa edad ya se está más que espabilado) no saludar, no responder cuando se le habla, no agradecer y los padres, ahí, presentes (¿?). Sólo presencia física. Aparte de desalentador, es una pena que seguramente, tendrán que aprender con la experiencia el sabor amargo del fracaso relacional, que conlleva al fracaso profesional.

Educar, es un proceso. Un proceso que exige paciencia, tiempo, esfuerzo continuo, sin tener seguridad en resultados exitosos, pero lo que sí puedo decir, es que si se es perseverante en esta tarea, el éxito llega y llega, acompañado de lo más maravilloso, que es la trascendencia a través de los hijos de tus hijos.

A veces , suele pasar que uno se desorienta, que no sabe lo que es mejor para ellos, que teme ser demasiado rígido o demasiado permisivo, pero para eso, hay un ingrediente que no falla: el “sentido común”. Pero claro, hay que tenerlo y no es fácil de encontrar. Habrá que hacer un gran esfuerzo para lograr una educación coherente y adecuada para cada uno de nuestros hijos, seguramente es la mayor prueba de nuestra vida adulta, pero realmente, vale la pena. Antes que nada, nuestros hijos han de ser un disfrute y al final, cuando ya la tarea esté realizada, un orgullo de haber contribuido a que sean personas de bien.

Gracias Flor, Cande y Mica por haber sido partícipes de mi aprendizaje sin haber reprochado nunca nada!!!

Paris, la Côte d’azur y Génova

1 sep

Hola nuevamente!!! Acabo de volver de vacaciones, de unas cortísimas vacaciones (como siempre) pero que realmente han valido la pena.

Las había comenzado con 4 días sola en París, oportunidad que se me presentó con motivo del cumpleaños…número….mmmm mejor no lo digo porque igual se ofende, de mi amiga Luisa P. Ahora voy a aprovechar a decirlo porque no la he identificado con apellido, por lo tanto, era el 80º cumpleaños!!!! valía la pena acompañarla y coincidía además, con el nacimiento de Zöelle, su segunda nieta.

París me recibió con un calor y unos días soleados como nunca lo había hecho. Me permitió caminar recorriendo sitios que no conocía, tal vez menos turísticos, pero con el mismo encanto de todo París y sobre todo, compartir con mi amiga esas charlas a solas que tan bien nos hacen.

Ya con toda la familia, el día mismo de su cumpleaños, he estado invitada a compartir comida en uno de los restòs más estupendos que puede tener París: La Grande Cascade, en medio del Bois de Boulogne. Muy recomendable, ambiente bucólico, atención privilegiada y comida inolvidable.
Después de haberlo disfrutado tanto, es de desear que Luisa cumpla muchos más 80 y los celebre en París!!!!

Luego, y ya con mi inseparable compañero de viajes, o sea mi marido, emprendimos las vacaciones juntos. El trayecto escogido, luego de mucho pensar y pensar, fue recorrer la Côte d’Azur y llegar hasta Génova. Qué placer enorme, qué gozada, ir bebiéndonos el camino que lleva de Barcelona hasta Génova. Sus caídas al mar, sus laderas tan verdes, sus casas pintorescas, coloridas, mantenidas en el tiempo como si se tratara de fotografías que hacen imaginar un sin fin de historias acaecidas en ellas.

El primer descanso lo hicimos en Montpellier, ciudad de nacimiento de San Roque, pequeña, amable, con estilo. Seguimos nuestro camino y llegamos a Niza. Todo el glamour de Francia resumido en una sola ciudad. Sus tiendas, sus hoteles, sus plazas, su mar.

Y del glamour de Francia, pasamos al incomparable sabor italiano. Italia reúne la gracia, la simpatía, la seducción y el encanto de su gente con el paisaje maravilloso de sus ciudades. Desde las playas de San Remo hasta la monumental Génova con su pasado glorioso a nuestros pies.

Ya de regreso, decidimos hacer noche en otra ciudad francesa, de camino a Barcelona: Marseille. Hoy, no se sabe cuán francesa sigue siendo, porque pululando entre sus tiendas de lujo, su port vieux y sus callejuelas estrechas, se encuentra gente de mil etnias diferentes. Parece que estuviera conformada por cientos de rincones del mundo que se hubieran puesto de acuerdo para vivir juntos, dibujando un mapa nuevo.

Con todo, el enriquecimiento que produce este contacto, te llega al alma como los acordes de la canción de Serrat, “todo pasa y todo queda”….

El marido ausente

1 ago

“…y me la llevé al río, creyendo que era mozuela, pero tenía marido”…. García Lorca

Hace un par de semanas, mi marido ha marchado de viaje por temas laborales y entonces, me he puesto a pensar y más que eso, a verificar, cuáles eran las cosas que en una casa se modifican a partir de la ausencia del hombre.

Claro, la primera, la que parecía extrañarme cada vez que la veía, a la que todavía no he podido acostumbrarme, es la tapa del water. Es todo un tema, os podéis imaginar!! Que cada vez que yo voy al lavabo encuentre la tapa dispuesta para mi, es algo que no suele suceder con frecuencia. Si sigo en el lavabo, otra de las cosas que se mantienen impolutas, son las toallas y sobre todo, puestas como es debido, cada una en su lugar y no, como trapos que se hubieran utilizado para limpiar los suelos.

Luego, ya en la habitación, la diferencia es notable, porque yo, apenas deshago la cama y entonces, es mucho más fácil el odioso trabajo de tenderla al día siguiente. Los cojines, a pesar de tener su sitio, quedan siempre distribuidos al azar o utilizados como segunda almohada. Ahora, es un encanto ver la cama con los cojines en forma.

Merece un espacio aparte, un hecho, que creo es recurrente en todos o casi todos los hombres. Nunca sabe dónde están las cosas o se le produce una ceguera temporal cuando tiene que buscar algo, incluídas sus cosas, hasta las que están en Internet. Cómo es posible que un ser pensante, en determinados momentos, se quede con la mente en blanco, sí en blanco y si no encuentra algo, no imagine que puede estar guardado por orden alfabético en otro sitio? Es muy fuerte!!!!

¿Y su despacho? Ah!! ese sí que es un tema. Lo peor de todo es que no quiero ni mirar y no me imagino cómo ha hecho para meter en algún sitio, todos los papeles, periódicos, revistas y demás enseres, todos con fecha de caducidad ya alcanzada, pero que según dice, sirven igual y que normalmente tiene desplegados sobre su mesa. Ahora ésta, luce limpia, ligera de equipaje, con un cristal sin marcas de dedos, en fin, una “cucada”.

Otro tema fundamental, es la ausencia de camisas. No hay prenda a la que yo haya cogido más manía que las camisas y eso que van directo de su cuerpo al tinte, o sea que no es por el trabajo de planchado que llevan, sino por el cúmulo de ellas colgadas en el armario y sin uso, porque acaba poniéndose siempre las mismas, pero eso sí…de tirar, no hablemos. Creo que está la camisa que ha usado cuando hizo su primera comunión, la cual no la usa por razones de “peso”.

Y la cocina? Últimamente, dice que lo desestresa cocinar y como a mí cada día me gusta menos, pues he pensado que estaría bien compartir algunas tareas y repartirnos otras. La cocina para él. Claro que ahora que se ha ido, no se ha preocupado en dejar un reemplazo y he tenido que retomar la actividad. Vale, hasta ahí, todo bien. Pero qué diferencia!!! Empezando por la cantidad de elementos que utiliza. Si hay que rociar con limón un pollo, no basta con un par de limones, será un kilo, si la guarnición lleva patatas, 3 o 4 por persona, es una cantidad razonable, noooo, en su caso, pueden llegar a ser 30 o 40 y no sólo serán patatas, puede que también añada una ensalada o dos, ya que estamos.
Esto significa que en un pis pas, ha bajado la cantidad de provisiones de la nevera como si hubiera que hacer comida para un batallón. Eso sí, la cuenta del supermercado es auditada por él, con un rigor de pos guerra.

Bueno, querida gente, ya os he dado un panorama de lo tranquila que es mi vida por estos días con la ausencia de todos estos inconvenientes, pero también sabed que se echa mucho de menos y que nunca podría haber escrito estas líneas riéndome, si no estuviera conmigo.

Os dejo hasta septiembre porque me iré a pasar el veranito a algún sitio que ya os diré cuando vuelva (con él, claro).

We keep in touch!!!